Comenzamos el año nuevo con ganas de nieve, y emprendimos su búsqueda por la sierra salmantina.
Llegamos hasta Béjar y nada, ni rastro del blanco manto.
Proseguimos a Candelario y tampoco.
Confiábamos en encontrarla en el camino de la última plataforma, dónde en ocasiones anteriores disfrutamos del níveo elemento en abundancia, pero no , no había de ser,...
Por fin, tras dejar el coche en la plataforma de El Travieso, distinguimos nuestro objetivo a media ladera, camino del Canchal de la Ceja.
Nos dispusimos pues a subir por la ladera y disfrutar de un día estupendo de sol y montaña y mejor compañía.
La foto de inicio de los participantes muestra el variopinto conjunto de tocados de cabeza que se gasta el personal. Deja tu opinión al respecto en la encuesta de esta entrada.


Tras nosotros el valle, el embalse, el río, el pueblo, la carretera,...el mundo!!!!.

A medida que avanzabamos encontramos neverillos con "nieve transformada". ¡Cómo nos manejamos ya con el argot montañero!.

Tras nosotros el valle, el embalse, el río, el pueblo, la carretera,...el mundo!!!!.
A medida que avanzabamos encontramos neverillos con "nieve transformada". ¡Cómo nos manejamos ya con el argot montañero!.
Tras ascender sin prisa y con varias pausas, nos dimos por satisfechos tras alcanzar unas peñas que nos sirvieron de estupendo mirador, improvisado ambigú y decorado perfecto para una sesión de fotos.
El espíritu navideño aún estaba presente en nuestros corazones y en nuestras cabezas.
Sin palabras.
Tras la ascensión unos momentos para la emoción y el disfrute. A pesar de que las condiciones de la nieve no eran las mejores, aprovechamos para echar unas risas y sentir como nos deslizamos montaña abajo.
Algunos parecían auténticos deportistas de bobsleigh. Wow!!!!
Y otros no tanto,...
Luego nos dedicamos al corte y confección de muñecos de nieve, consiguiendo algunos ejemplares de singular belleza. ( La zanahoria venía de casa).
Iniciamos el descenso, cansados y bajo la mirada atenta de los pájaros y la luna, (sí, la luna...)
Y al final como empezamos, con una sonrisa en los labios. En los ojos un brillo complice para animar a los futuros compañeros de aventuras.
