lunes, 17 de enero de 2011

Ascensión al Torreón. Enero 2011.

Empezamos el año con ganas de monte y el día 2 de enero nos encaminamos en busca del pico más alto de provincia de Cádiz. El Torreón.
El día amaneció con niebla, entreviéndose las estribaciones de la serranía a medida que nos acercabamos. Tras recoger los preceptivos permisos en el Bosque y hacer acopio de fuerzas con una buena tostá con manteca de lomo, cogimos los coches y nos encaminamos al punto de inicio de la ascensión.


Tras los primeros repechos el grupo se fue disgregando al igual que las nubes que nos acompañaban. Los descansos nos permitían contemplar el paisaje a medida que ascendíamos, mientras los bajitos continuaban subiendo cual perdigón, tras perdiz.




Los pinsapos hicieron su aparición, salpicando la ladera de la montaña como anticipo del bosque tras la cumbre.





Los últimos tramos se hacen cada vez mas cuesta arriba, en todos los sentidos... Los mayores escoltan a los pequeños en la subida final.

Al llegar arriba, tras el esfuerzo las nubes se abren y nos regalan estampas para el recuerdo.
Llega el momento de reponer fuerzas y compartir las viandas, mientras disfrutamos de las vistas.


Iniciamos el descenso, ...

Es momento de risas , del famoso "power pail" y de la busqueda del abominable hombre de las nieves (o mujer comiendo pipas en medio de ningún lugar con chandal elegante, en su defecto).
La bajada cuesta, pero aún hay tiempo tras el esfuerzo para posados, e incluso algunos aún tienen ganas de saltar a la comba al final del día.

Gredos, Junio de 2010.

Vamos creciendo, en muchos aspectos. De vez en cuando echamos una mirada hacia atrás y vemos como estaso bajitos van creciendo. Poco a poco, las metas son más grandes y las cumbres más altas. La última de las aventuras del "comando", buena prueba de ello.

Ojo, conectar los altavoces.

Si os ha gustado el video podeis seguir disfrutando de nuestros bajitos en el post del COMANDO CORNISA, alma mater de esta salida. Pichad el enlace.

http://www.comandocornisa.es/?p=1375#more-1375

Castillo de Alange. Navidad 2008.

Entre villancicos y polvorones hemos decidido intercalar una excursión-ascensión.Dominando las vegas del Guadiana y del Matachel encontramos el cerro de Alange. Arriba quedan las ruinas de su castilo del siglo XIII. Allá vamos.Una parada en mitad de la subida sirve para descansar y entretenerse mirando el valle. Tres generaciones indagando el más allá.Suerte que en nuestro grupo contábamos con un expedicionario dispuesto a abrirnos el camino. (¡Como un perdigón!).Hoy es el pantano de Alange; quién sabe qué océanos contemplarán las pupilas de estos bajitos.Y ya los tenemos en la cima. El castillo se rinde a los infantes.Orgullosos y tutelantes, padrino, padre y abuelo.¿Dónde habrá aprendido Fernando esa técnica de carrera, mitad despegue de avión?Bajamos; junto al río tienen preparado el almuerzo la madre y la abuela. Hoy tendremos a dos comensales con ganas de contar cómo les fue la mañana.

Pico Agudo. Agosto 2008.

Buscando algunas de las raíces de nuestros “bajitos” hemos aterrizado en Las Villuercas, en plena provincia de Cáceres.

En el entorno del Monasterio de Guadalupe llama la atención la emblemática silueta de Pico Agudo (1094 msnm). Hacia su cumbre orientamos nuestra brújula.

La subida comienza en el Castaño Abuelo, monumento natural que otrora sirvió de refugio para pastores que se guarnecían de la lluvia metiéndose en su tronco hueco. Hoy sus raíces sirven de improvisada mesa de picnic.

Y se puede ver un bosque que ilustrará la imaginación de los niños cuando lean cuentos.

El abuelo se agacha para no lastimarse con las ramas bajas, el nieto se agacha por simpatía. (¡Si es que es mú salao!)

Y allá va él, con la alegría y la energía propias de sus tres años.

Con este grupo tan compacto el éxito estaba asegurado. Paula ha hecho cima con su hermano (el por ahora benjamín), con su madre y su padre, con su abuelo y su tío.

Merecido refresco de agua del río Guadalupejo mientras divisamos abajo la Villa de Guadalupe.

El padre de familia, pozo de serenidad, organiza sus planes de vida en armonía con la naturaleza.

Y la madre, contrapunto pragmático, otea el horizonte en busca de buenas nuevas.

Y los bajitos a lo suyo: cante y baile.

Emprendemos la bajada, cada cual sabe a quien debe recurrir para descender seguro.

He aquí un ejemplo de que lo se recibe se aprende y luego se practica.

Hansel y Gretel repostando.

Nos vamos, la sierra siempre estará ahí, deseando veros crecer.

LAS CALDERAS. Villaverde del Río. Febrero 2008.

Hay veces en la que una salida a un parque cercano se convierte en una inolvidable aventura, para grandes y pequeños.

Se vislumbra el camino junto al rio, pero no el destino final. Esa es la gracia ¿no?

Los obstaculos que se presentan son sorteados mas o menos con facilidad y felicidad.

El final de todo llega, y el de nuestro sendero también.

Ojo, no se ve la cascada por el ángulo de la foto, pero son seis metros de caida.

El camino tortuoso y estrecho. Las vistas merecen la pena.

Los peques: Unos campeones.