Iniciamos el camino un año más, con el zurrón lleno de ilusión y ganas de pasarlo bien.
La cita este año, el macizo occidental de la Sierra de Gredos. Cambiamos de escenario, repite parte del elenco y las nuevas incorporaciones demuestran su valor y entrega a la causa sobreponiéndose a las adversidades.
Como siempre a la cabeza de la expedición, en cuerpo y alma; Luis animando al personal.
Aunque hay que decir que otros no necesitaban mucha animación...
Pequeños y grandes, en número igualados al igual que en ganas.
El camino se encarama a las montañas con nosotros encima.
Por la mañana buscamos de nuevo el camino hacia arriba, siguiendo el rastro del agua.
Como en Hamelin los muchachos siguen a su flautista particular, saltando de piedra en piedra.
La aventura, es la aventura,...
La recompensa a tanto esfuerzo la proporcionan los restos de la nieve del invierno.
Disfrutamos de la vista antes del descenso.
El camino de vuelta nos devuelve a la civilización de la que escapamos por unas horas. ¡Hasta la próxima!






















































