Hay veces en la que una salida a un parque cercano se convierte en una inolvidable aventura, para grandes y pequeños.
Se vislumbra el camino junto al rio, pero no el destino final. Esa es la gracia ¿no?
Los obstaculos que se presentan son sorteados mas o menos con facilidad y felicidad.
El final de todo llega, y el de nuestro sendero también.
Ojo, no se ve la cascada por el ángulo de la foto, pero son seis metros de caida.
El camino tortuoso y estrecho. Las vistas merecen la pena.
Los peques: Unos campeones.
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